Carta abierta sobre el proceso de selección de la próxima Relatoría Especial sobre la Tortura

A medida que el Consejo de Derechos Humanos avanza en el nombramiento de la próxima persona titular de la Relatoría Especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura, vale la pena detenerse en una pregunta fundamental:

¿Qué tan seriamente se están aplicando los compromisos del Consejo en materia de equilibrio de género y representación geográfica?

La historia de este mandato revela un patrón difícil de ignorar: en 41 años, siete personas expertas han ocupado la Relatoría; de ellas, únicamente una ha sido mujer, seis han provenido del Grupo de Estados de Europa Occidental y Otros Estados (WEOG), y solo una de América Latina y el Caribe. 

Ninguna persona experta de África ni de Asia y el Pacífico ha encabezado nunca este mandato.

En ese contexto, la lista de candidaturas propuesta la semana pasada por el Grupo Consultivo del Consejo merece una reflexión cuidadosa, pues está integrada exclusivamente por hombres del WEOG, a pesar de que entre las personas postulantes y entrevistadas había mujeres y especialistas provenientes de África, Asia y el Pacífico, así como de América Latina y el Caribe.

La preocupación no tiene que ver con las capacidades o la trayectoria de las personas recomendadas, sino con el hecho de que, pese a existir candidaturas altamente calificadas y diversas, los compromisos del Consejo en materia de representación y equilibrio parecen no estar siendo plenamente considerados, especialmente después de décadas de exclusión y subrepresentación.

Esto también afecta la legitimidad, la credibilidad y la eficacia del mandato. El 94 % de las visitas e informes de la Relatoría se han centrado en países fuera de la región WEOG, sobre todo en África y Asia.

Del mismo modo, pese a más de cuatro décadas de trabajo sobre violaciones que suelen afectar de manera diferenciada a mujeres y hombres, solo una mujer ha ocupado la Relatoría Especial sobre la Tortura.

Un mandato con alcance verdaderamente global se fortalece cuando incorpora liderazgos capaces de reflejar una mayor diversidad de experiencias, perspectivas y realidades. Por ello, GQUAL y el International Rehabilitation Council for Torture Victims (IRCT) solicitaron al Presidente del Consejo de Derechos Humanos y al Grupo Consultivo, la adopción de medidas que permitan garantizar un proceso plenamente alineado con sus compromisos en materia de equilibrio de género y representación geográfica.

Les invitamos a leer y compartir la carta completa

(Disponible solo en inglés)

https://gqualcampaign.org/open-letter-to-the-hrc-on-the-appointment-of-the-special-rapporteur-on-torture/