El futuro liderazgo en la ONU: hacia un proceso de selección de la Secretaría General más abierto, inclusivo y representativo

Los debates sobre igualdad, liderazgo y el futuro del multilateralismo ocuparon un lugar central durante la septuagésima sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer y la pregunta sobre quién encabezará próximamente a las Naciones Unidas ocupó un lugar central en la conversación.

En un contexto marcado por profundas tensiones geopolíticas, una creciente desconfianza hacia las instituciones internacionales y una persistente reacción adversa contra la igualdad de género, la selección de la próxima persona titular de la Secretaría General de la ONU no es simplemente una cuestión de sucesión. Se trata de una de las decisiones más trascendentes para la credibilidad, la legitimidad y el rumbo futuro del sistema multilateral.

GQUAL, como parte del Steering Committee de 1 for 8 Billion, sigue impulsando no solo el nombramiento de la primera mujer como Secretaria General de la ONU, sino también un proceso más abierto, inclusivo y participativo, que permita abrir una discusión de fondo sobre el tipo de liderazgo que las Naciones Unidas y el contexto actual exigen.

Ese mensaje estuvo en el centro de dos eventos en los que GQUAL participó como parte de su agenda en CSW70.

El 13 de marzo, GQUAL participó en “UN Leadership: The Next Secretary-General Must Be a Woman”, convocado por WomanSG, un recordatorio contundente de que, tras ochenta años de historia de la ONU, la ausencia de una mujer en el cargo de mayor jerarquía de la Organización no responde a la falta de candidatas calificadas, sino a la falta de voluntad política.

La conversación también dejó claro que la representación, por sí sola, no basta. La ONU no necesita simplemente a cualquier mujer en el cargo, sino a una lideresa con independencia, visión y compromiso con la paz, los derechos humanos, el derecho internacional y la igualdad de género que este momento demanda.

El evento reunió voces con amplia trayectoria y autoridad en el tema, entre ellas Maria Noel Leoni, directora ejecutiva adjunta de CEJIL y fundadora de GQUAL; Jean Krasno, presidenta de WomanSG; Gillian Sorensen, ex Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas e integrante del consejo del International Rescue Committee; y Susana Malcorra, Presidenta y Cofundadora de GWL Voices. 

Sus reflexiones subrayaron tanto la relevancia histórica de esta transición, como la urgencia institucional que la atraviesa. Al mismo tiempo, el espacio permitió visibilizar prioridades clave de incidencia que hoy se impulsan colectivamente a través de la campaña 1 for 8 Billion.

Esa conversación continuó el 16 de marzo, cuando GQUAL se unió a CIVICUS y a 1 for 8 Billion para co-organizar el evento paralelo “Opening the UN Secretary-General Selection Process: Transparency, Participation, and Leadership”, con el apoyo de la Misión Permanente de Estonia ante las Naciones Unidas.

El evento reunió a personas expertas y defensoras comprometidas con fortalecer la legitimidad, la apertura y la representatividad de uno de los nombramientos de liderazgo más importantes del sistema multilateral. La conversación fue moderada por Jesselina Rana, de CIVICUS, y contó con la participación de la Dra. Jean Krasno, de 1 for 8 Billion y WomanSG; la profesora Linda Mhando, de la Economic and Social Research Foundation; Marita Perceval, presidenta de Feministas sin Fronteras y ex representante permanente de Argentina ante las Naciones Unidas; e Ishaan Shah, de la United Nations Foundation.

De esa discusión surgieron con claridad tres prioridades.

La primera fue la transparencia. Sin ella, no puede haber rendición de cuentas. Las deliberaciones deben ser más abiertas, la independencia de las candidaturas debe estar resguardada y deben evitarse las negociaciones a puerta cerrada. Tanto las personas candidatas como los Estados Miembros deberían respaldar directrices éticas para la campaña.

La segunda fue la participación. La sociedad civil debe involucrarse de manera sustantiva, incluso formulando preguntas durante los diálogos informales. Las candidaturas deberían dialogar más allá del proceso formal. También es necesario que el conjunto de los Estados Miembros tenga un papel más activo, tanto a través del liderazgo de la Asamblea General como mediante la consideración de múltiples candidaturas por parte del Consejo de Seguridad y, de ser necesario, una votación.

La tercera fue el liderazgo. El proceso debe poner el foco en el tipo de liderazgo que este momento exige: un liderazgo capaz de restaurar la credibilidad y la legitimidad de la ONU, y de ejercer esa responsabilidad de una manera distinta.

En conjunto, estos dos eventos reforzaron una idea central que GQUAL y diversas organizaciones aliadas siguen impulsando: el proceso importa tanto como el resultado. 

Lograr el nombramiento de la primera mujer como Secretaria General sería, sin duda, un hito histórico, pero la historia por sí sola no alcanza. También se necesita un proceso capaz de reflejar los valores que las Naciones Unidas están llamadas a defender: apertura, equidad, participación, representación y rendición de cuentas, así como una oportunidad real para construir una visión compartida sobre el tipo de liderazgo y de agenda que este momento requiere.

A medida que cobra impulso el próximo ciclo de selección, GQUAL seguirá acompañando este llamado, no solo para contribuir a hacer posible la elección de la primera mujer Secretaria General, sino también para ayudar a garantizar que el camino hacia esa decisión sea más transparente, más inclusivo y más legítimo para todas las personas.