Montevideo será sede del Primer Diálogo Regional con las cinco personas candidatas de América Latina y el Caribe a la Secretaría General de la ONU.

MONTEVIDEO, 24 DE JULIO DE 2026.— Las cinco personas candidatas de América Latina y el Caribe a la
Secretaría General de las Naciones Unidas participarán el próximo 3 de agosto, a las 12:00 horas de Uruguay
(GMT-3), en el Diálogo Regional sobre el Futuro Liderazgo de las Naciones Unidas que se realizará en el
Edificio Anexo a la Torre Ejecutiva, una instancia inédita que reunirá, por primera vez durante el proceso de
selección, a todas las candidaturas de la región en un mismo espacio público de intercambio.

Convocado por el Gobierno de Uruguay, actual Presidencia Pro Tempore de la Comunidad de Estados
Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), junto con la Campaña GQUAL y el Centro de Pensamiento Estratégico Internacional (Cepei), el encuentro ofrecerá a los Estados de la región, así como a organizaciones
internacionales, sociedad civil, academia, juventudes, medios de comunicación y al público en general, la
oportunidad de conocer y contrastar las visiones de las candidaturas sobre el futuro de las Naciones Unidas y
el papel que América Latina y el Caribe puede desempeñar en la agenda global.

La periodista Carmen Aristegui, fundadora y directora de Aristegui Noticias, moderará el diálogo. Participarán
de manera presencial Michelle Bachelet (Chile, nominada por Brasil y México), María Fernanda Espinosa
(Ecuador, nominada por Antigua y Barbuda) y Rebeca Grynspan (Costa Rica, nominada por su país). Rafael
Mariano Grossi (Argentina) y Carolyn Rodrigues-Birkett (Guyana), ambos nominados por sus respectivos
Estados, se incorporarán de forma virtual.

El diálogo abordará, desde una perspectiva regional, las propuestas de las candidaturas sobre la reforma de las
Naciones Unidas; la paz y la seguridad frente a desafíos como la delincuencia organizada transnacional y las
amenazas a la gobernabilidad democrática; el fortalecimiento del derecho internacional y los derechos
humanos; la igualdad y la inclusión; la relación de la Organización con las nuevas generaciones; y la
construcción de un desarrollo sostenible capaz de responder simultáneamente a la crisis climática y a las
desigualdades persistentes.

Las personas candidatas responderán a preguntas comunes y participarán en igualdad de condiciones, con
tiempos equivalentes y un orden de intervención definido mediante sorteo. El diálogo incluirá también
preguntas de la audiencia, con especial atención a la participación de las juventudes.

Durante un segundo segmento, las autoridades de los Estados miembros de la CELAC podrán presentar
preguntas, intervenciones y posiciones sobre el proceso de selección y sobre las prioridades que consideran
centrales para el futuro liderazgo de las Naciones Unidas. Las personas candidatas dispondrán después de un
espacio de cierre para reaccionar a los principales asuntos planteados y presentar su visión sobre el liderazgo
que requiere el sistema multilateral.

El evento se desarrollará en formato híbrido, en español, con interpretación simultánea al inglés, y será
transmitido en vivo a través del canal de la Presidencia de Uruguay y Aristegui Noticias

Una elección decisiva para el futuro de las Naciones Unidas

El diálogo regional tendrá lugar en un momento especialmente significativo del proceso de selección de la
próxima persona titular de la Secretaría General de las Naciones Unidas. El proceso ha atravesado ya diversas
etapas y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se prepara para iniciar la etapa de deliberaciones que
culminará con la recomendación a la Asamblea General, encargada de designar a la persona que sucederá a
António Guterres cuando concluya su mandato el 1 de enero de 2027.

La decisión llega en un contexto en el que las Naciones Unidas enfrentan una convergencia de conflictos
armados, fragmentación geopolítica, crisis humanitarias, emergencia climática, debilitamiento democrático y
crecientes cuestionamientos sobre la capacidad del sistema multilateral para responder con eficacia a
desafíos cada vez más interconectados.

En ese escenario, la decisión no se limita a designar a la máxima autoridad de la ONU. También exige definir
qué liderazgo necesita la Organización para recuperar confianza, construir acuerdos entre Estados con
intereses divergentes y responder con eficacia a crisis cada vez más interconectadas.

Si bien las personas candidatas ya han presentado sus visiones ante la Asamblea General y en diversos foros
internacionales, hasta ahora no existía un espacio impulsado desde América Latina y el Caribe para debatir
públicamente con las candidaturas desde las prioridades, perspectivas y desafíos propios de la región.

América Latina y el Caribe en el centro de la conversación

De las seis candidaturas oficiales que participan actualmente en el proceso, cinco proceden de América Latina
y el Caribe. El proceso coincide, además, con un momento en el que numerosos Estados Miembros de
Naciones Unidas afirman que, en aplicación del principio de rotación geográfica equitativa, corresponde que la
región asuma el liderazgo de la Organización.

Esta posición fue reafirmada en marzo por los 33 países reunidos en la X Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y
de Gobierno de la CELAC, celebrada en Bogotá, donde sostuvieron que ha llegado el momento de que una
persona de América Latina y el Caribe encabece la Secretaría General. Aunque la rotación regional no
determina jurídicamente el resultado, expresa una aspiración política de mayor equilibrio y diversidad en el
liderazgo de la Organización.

La región llega a este proceso con una larga tradición de defensa del derecho internacional, la solución pacífica
de controversias, la promoción de los derechos humanos, la democracia y la cooperación multilateral. Al
mismo tiempo, enfrenta desafíos estructurales vinculados a la desigualdad, la violencia, la delincuencia
organizada transnacional, las migraciones, la vulnerabilidad climática y las dificultades de desarrollo.

Precisamente por esa combinación de fortalezas y desafíos, el Diálogo Regional de Montevideo busca que
América Latina y el Caribe no solo participe en esta elección a través de sus candidaturas, sino también
mediante una conversación regional sobre las prioridades, las reformas y el liderazgo que necesita el sistema
multilateral en los próximos años.