Women Judges Holding the Line: fortaleciendo el liderazgo de las mujeres en la justicia

Juezas al frente: GQUAL y aliados globales se reúnen en la CSW70 para impulsar una justicia con perspectiva de género

En el marco de la CSW70, el PNUD, ONU Mujeres, la Asociación Internacional de Mujeres Juezas (IAWJ, por sus siglas en inglés) y la campaña GQUAL convocaron un diálogo de alto nivel para poner en el centro el papel fundamental de las mujeres juezas en el avance de una justicia con perspectiva de género y en la promoción de reformas estructurales.

El evento, copatrocinado por las Misiones Permanentes de Alemania, los Países Bajos, Kiribati y Qatar, reunió a responsables de políticas públicas, integrantes del poder judicial y aliados internacionales comprometidos con el fortalecimiento de sistemas de justicia más inclusivos y con mayor rendición de cuentas.

En un contexto de creciente presión sobre los derechos de las mujeres en todo el mundo, la conversación puso de relieve una realidad crucial: los sistemas de justicia pueden ser una fuerza a favor de la igualdad de género o, por el contrario, convertirse en espacios que la limiten y la debiliten. Y, en tiempos de crisis, el acceso de las mujeres a la justicia suele ser uno de los primeros derechos en erosionarse.

Justicia, representación y el papel de las juezas

Los sistemas de justicia no son neutrales. Reflejan los valores, los sesgos y las estructuras de las sociedades en las que operan. En ese marco, contar con mujeres juezas dentro de las instituciones es decisivo en la configuración de esos sistemas, no sólo porque contribuyen a la rendición de cuentas sino también porque ayudan a que las experiencias y perspectivas de las mujeres estén presentes en las decisiones que impactan de manera directa sus vidas.

Como subrayó Marina Walter, directora adjunta de la Oficina Regional para los Estados Árabes del PNUD, al abrir el evento: “Las juezas impulsan reformas, desafían los sesgos y abren caminos de acceso a la justicia para mujeres y niñas. Cuando las mujeres lideran, la justicia se vuelve más receptiva, más inclusiva y más eficaz”.

Sin embargo, las mujeres siguen estando claramente subrepresentadas en los poderes judiciales de todo el mundo, en particular en los cargos de mayor jerarquía y en los espacios donde se concentra la toma de decisiones. Esa exclusión da cuenta de barreras estructurales que todavía restringen la participación en condiciones de igualdad y, al mismo tiempo, debilitan la legitimidad de las instituciones.

Sin embargo, durante el diálogo se hizo evidente que no se trata de una realidad fija ni inamovible. El cambio es posible y ya está ocurriendo.

El ejemplo de Kiribati es muy ilustrativo, pues allí, las mujeres han contribuido a transformar el sistema de justicia desde dentro. Como señaló Ruth Cross Kwansing, ministra de Mujer, Juventud, Deportes y Asuntos Sociales: “Nuestra jefa de justicia y nuestra fiscal general son mujeres. Cuando las mujeres empuñan el mazo, el derecho también empieza a ver a las mujeres”.

Del liderazgo individual a la transformación institucional

Aunque el liderazgo individual importa, en la conversación se insistió en que los cambios duraderos dependen de la acción colectiva y de la reforma institucional.

A través de la IAWJ —una red global de más de seis mil quinientas juezas en más de cien países y territorios—, mujeres juezas de distintas regiones están construyendo redes de solidaridad, compartiendo estrategias y fortaleciendo asociaciones nacionales que trabajan para ampliar el liderazgo de las mujeres en la judicatura.

“Debemos ver a las juezas no sólo como lideresas clave en la construcción de la jurisprudencia, sino también como catalizadoras de cambio desde dentro del sistema. En todo el mundo, a través de la IAWJ y de nuestra iniciativa Women in Leadership in Law (WILIL), las juezas están yendo más allá del estrado para transformar los poderes judiciales, trabajando colectivamente con actores del sector justicia para reformar las instituciones en las que sirven”, señaló Amie Lewis, oficial de programas y directora de WILIL en la IAWJ.

Ese enfoque colectivo está tomando cada vez más fuerza también a nivel regional. Juezas de Iraq, Qatar y Tanzania compartieron cómo están contribuyendo a transformar la cultura judicial, promover decisiones con perspectiva de género y sostener avances incluso frente al aumento de resistencias y retrocesos.

En los Estados Árabes, además, se está conformando una red regional de juezas con el apoyo de la Plataforma de Justicia de Género del PNUD y ONU Mujeres, lo que refleja el impulso creciente de la colaboración transfronteriza como vía para la transformación institucional.

Como afirmó la jueza Taghreed Abdul-Majeed, Vicepresidenta de la Corte de Apelaciones de Bagdad Al-Rusafa y Presidenta de la Asociación de Juezas Iraquíes “Estamos reuniendo nuestra experiencia para superar desafíos, impulsar la equidad y abrir espacios de cooperación que fortalezcan el papel de las mujeres en la judicatura. Esta red será una plataforma para la transformación y el intercambio de conocimientos”.

Ampliar el impacto: de la reforma a los resultados

La Plataforma de Justicia de Género, impulsada conjuntamente por el PNUD y ONU Mujeres, apoya redes locales y regionales de juezas y promueve cambios significativos para las mujeres a lo largo de toda la cadena de justicia. Con presencia en más de cuarenta países, la plataforma ha contribuido a mejorar el acceso a la justicia de más de trescientas mil mujeres en todo el mundo, incluso en contextos de crisis y conflicto.

“La Plataforma de Justicia de Género es un vehículo de cambio que las mujeres pueden sentir en su vida cotidiana. Es un modelo de alianza singular que ha logrado reformas concretas lideradas por los propios países”, señaló Inken Denker, jefa de división de Política Feminista de Desarrollo del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania.

Alemania, los Países Bajos y el Reino Unido respaldan esta plataforma, haciendo posibles reformas sostenidas en el tiempo para fortalecer las instituciones de justicia y ampliar el liderazgo de las mujeres en distintas regiones.

Las personas participantes subrayaron, además, que la reforma de la justicia no puede pensarse como una intervención de corto plazo. Requiere inversión sostenida, acompañamiento y una visión alineada con el ritmo y la complejidad propios del cambio institucional.

Como lo expresó Sarah Hendriks, directora de la División de Políticas, Programas y Asuntos Intergubernamentales de ONU Mujeres “Las juezas están sosteniendo la línea. Ha llegado el momento de que el resto del sistema la sostenga junto a ellas”.

La representación también moldea la justicia internacional

Durante el evento, GQUAL presentó su nuevo informe, Voices from the Bench: Women Shaping International Justice, desarrollado con el apoyo de ONU Mujeres.

Como señaló Claudia Martin, co-directora de The Academy on Human Rights and Humanitarian Law de American University e integrante del Secretariado GQUAL “el informe muestra cómo la presencia de mujeres en la justicia internacional transforma las instituciones, haciéndolas más legítimas, más creíbles y más receptivas frente a las sociedades a las que sirven”.

Basado en veintitrés entrevistas en profundidad con mujeres que hoy integran sistemas de justicia internacionales y regionales, el informe muestra que las instituciones con mayor equilibrio de género producen mejores decisiones, fortalecen la salud institucional, generan resultados más sólidos en materia de justicia y contribuyen al desarrollo del derecho internacional.

Entre las mujeres entrevistadas emerge, además, un mensaje colectivo dirigido a las futuras generaciones de mujeres y niñas: “Prepárense con rigor, apóyense mutuamente de manera abierta, lideren con integridad y amplíen el círculo. La próxima generación no solo debe entrar en los espacios internacionales, sino transformarlos para que sean más justos, más inclusivos y más representativos del mundo al que sirven”, resumió Claudia Martin.

De la presencia al poder

La conversación cerró con una idea compartida por todas las personas participantes: avanzar hacia una justicia con perspectiva de género exige mucho más que aumentar la presencia de mujeres en los espacios de decisión. Exige transformar las instituciones, invertir en liderazgo y sostener la acción colectiva.

Porque los sistemas de justicia que excluyen a las mujeres no pueden impartir justicia de manera plena.

Las mujeres juezas ya están empujando esa transformación. Lo hacen sosteniendo la línea en defensa de los derechos, la rendición de cuentas y la igualdad. La tarea ahora es que el resto del sistema esté a la altura de ese liderazgo, con la voluntad política, los recursos y el compromiso que esa transformación requiere.